sábado, 5 de noviembre de 2011

La iluminación electrica

Al inicio del porfiriato todos los mexicanos vivían sin luz; sólo contaban con lámparas o candiles de aceite. Por eso la gente se asombró tanto a fines del siglo XIX cuando empezaron a llegar a México todos los inventos de la época como el telégrafo, iniciado en la época de Juárez y cuya red aumentó Porfirio Díaz quien luego introdujo el teléfono en 1878, y en el mismo año el fonógrafo.
La gente quedó maravillada cuando se dio cuenta que la voz podía grabarse para ser escuchada posteriormente sin la presencia de los cantantes. Las instalaciones eléctricas se iniciaron en la ciudad de San Luis Potosí. En León, Guanajuato y en el estado de Sinaloa se establecieron plantas de luz eléctrica; luego se introdujo el alumbrado público en las calles principales de la Ciudad de México y en Guadalajara.
En 1896 se introdujo el cine, y por la misma época también se empezaron a usar las bicicletas y los tranvías eléctricos en la Ciudad de México. Todo lo anterior permitió un mejor desarrollo del comercio y la industria; con la luz eléctrica disminuyeron los actos delictivos y hubo un mayor desarrollo del comercio y la industria.
El telégrafo, el teléfono y la electricidad fueron concesionados a empresas extranjeras. Si bien el porfirismo impulsó estos novedosos inventos que permitieron un mayor progreso económico, sus beneficios fueron sólo para algunos sectores.

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